IVONNE DIAZ RODRIGUEZ, PHD
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De la economía al poder sanador del arte

28/7/2017

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ImagenEstudiantes de Microeconomía del RUM, Verano 2012.
Hace muchos años llegó a mis manos una publicación que discutía la enseñanza de la economía a través de la música.  Leer aquel escrito fue una experiencia reveladora que cambió mi vida.  Sobre todo después de haber pasado por el proceso de aprender economía de la forma más tradicional posible, a través de fórmulas y estilizados modelos matemáticos.  Y aunque ese proceso podría tener sentido para académicos, investigadores o analistas, desde el punto de vista práctico la economía es mucho más que eso.  La economía está en todas partes, hasta en la música de Juan Luis Guerra o Luis Fonsi.

Con el tiempo, descubrí que también podía enseñar economía a través de las obras de arte.  Ese fue el comienzo de otra gran aventura académica y personal.   Descubrí cientos de obras desde la prehistoria, la edad media, hasta la época contemporánea.  Asimismo, durante varios años las visitas y recorridos al Museo de Arte de Ponce fueron parte de esa aventura. En el Museo, analizamos obras de sus colecciones permanentes, así como obras de algunas exhibiciones temporeras, como Pasiones Contemporáneas y Visiones del Arte del Imperio. Muchos estudiantes jamás habían pisado un museo y jamás se habían encontrado de frente con el mundo oculto dentro de una pintura.  Otros jamás pensaron que la economía se puede reflejar implícita o explícitamente en cada obra.  Tal vez, esos viajes cambiaron su perspectiva de la economía, de la vida, y de la relación de ellos mismos con el mundo que les rodea.

Desde entonces se han publicado un sin número de estudios sobre el poder del arte, en el ámbito académico, clínico y personal.  Por ejemplo, se ha demostrado que la creación de arte visual puede reducir el estrés y promover la relajación en las personas que están hospitalizadas o enfermas en sus hogares.  Asimismo, la Universidad de Harvard incorporó el arte a su currículo, con el propósito de desarrollar el pensamiento crítico de sus estudiantes. Además, ya hay museos que ofrecen recorridos terapéuticos a pacientes con problemas mentales.  

Ese es el caso del Rijksmuseum en Amsterdam, quienes en conjunto con el filósofo Alain de Botton han desarrollado el proyecto El arte es terapia.  Según de Botton, "hay que mirar lienzos y objetos guiados por una simple pregunta: ¿Qué puede hacer el arte por mí?".  Para de Botton, esa simple pregunta puede servir de guía para soportar los grandes retos humanos, desde el amor hasta la muerte.  

Las obras son "una auténtica escuela de la vida".  Desde la prehistoria, la edad media, hasta el día de hoy, las obras de arte reflejan las condiciones sociales y económicas de la época en que se plasmaron.  Además, nos invitan a adentrarnos en un mundo desconocido, a conocer otras formas de vida, a explorar otras perspectivas y a sanar el cuerpo y el alma. 


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Escritura terapéutica para sanar

6/7/2017

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Durante las últimas décadas, se han realizado cientos de estudios sobre los efectos de la escritura terapéutica en la salud.  En su mayoría, los resultados apuntan hacia una mejoría en la salud del individuo.  Desde entonces, la escritura terapéutica o emocional se ha utilizado en una gran variedad de entornos, incluyendo el entorno clínico, académico y social.

Uno de los pioneros en desarrollar investigaciones científicas sobre este tema fue el psicólogo estadounidense James Pennebaker, quien desarrolló el famoso paradigma de escritura terapéutica.  En 1986, Pennebecker descubrió que confrontar problemas profundamente personales, a través de la escritura, promueve la salud física, el bienestar subjetivo y comportamientos selectivos de adaptación; y que cuando los individuos escriben sobre experiencias emocionales, le sigue una importante mejoría en su salud física y mental.

Utilizando una variación al paradigma de Pennebaker, Burton y King (2004), investigaron los beneficios para la salud de escribir sobre una experiencia intensamente positiva. Con una muestra de 90 estudiantes subgraduados, ellos encontraron que los ejercicios de escritura mejoraron el estado anímico de los estudiantes y redujeron las visitas por enfermedad a la oficina de servicios médicos.  

Además, la escritura terapéutica se ha utilizado para tratar pacientes con enfermedades terminales.  Henry (et al, 2010), utilizó el paradigma de escritura emocional de Pennebaker en un grupo de mujeres estadounidenses sobrevivientes de cáncer del seno.  Sus resultados muestran que, luego de las sesiones de escritura emocional, las mujeres mostraron mejorías significativas en su salud física y psicológica.

Otro estudio realizado por Zachariae y O'Toole (2015), también revela el efecto de intervenciones de escritura terapéutica sobre la salud física y psicológica de pacientes de cáncer.  Los resultados de su estudio sugieren que los pacientes que experimentan bajos niveles de apoyo emocional pueden ser más propensos a beneficiarse de las sesiones de escritura terapéutica.

En el ámbito académico, Park, Ramírez y Beilock (2014), investigaron la efectividad de una sesión corta de escritura terapéutica sobre estudiantes con ansiedad matemática y encontraron que la sesión de escritura aumentó el rendimiento de estos estudiantes en pruebas subsiguientes de matemáticas.

Jennifer Eells (2006) también investigó los efectos de la escritura terapéutica sobre las interacciones sociales.  En una muestra de 93 parejas en relaciones románticas, Eells (2006) encontró que escribir sobre el amor o el trauma resultó en una mejoría en la calidad de la interacción con su pareja y en la satisfacción en sus vidas.

La escritura terapéutica es personal, emocional y no presta atención a la forma, ortografía o puntuación.  Solo necesitas 15 minutos, lápiz y papel!


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El Reiki como terapia complementaria

2/7/2017

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La terapia complementaria o alternativa, a la medicina tradicional, utiliza métodos y prácticas basados en la sanación energética para restablecer y balancear los campos de energía humana.  De esta forma, crea las condiciones óptimas necesarias para el sistema de sanación natural del cuerpo (VanderVaart et al., 2009). El interés en su uso continua aumentando entre individuos, pacientes, proveedores de servicios de salud y enfermeras para promover enfoques para la sanación de los pacientes y la autosanación (Senthil et al., 2014).  Este tipo de terapia tiene un enfoque holístico, es no invasiva y menos costosa que los tratamientos tradicionales.

Aunque el uso de las terapias complementarias se ha popularizado recientemente, las mismas han existido en las culturas orientales y occidentales durante miles de años.  Múltiples culturas han descrito el concepto de energía sutil y sus métodos de sanación.  Conceptos de energía vital como el prana en la India, el ch'i en China o el qi en Japón, todos se refieren a las llamadas energías sutiles o no físicas que permean la existencia y tienen efectos específicos sobre el cuerpo-mente de todos los seres conscientes (Jain y Mills, 2009).   


Dentro del espectro de terapias complementarias o alternativas podemos encontrar el Reiki, un método de sanación milenario, redescubierto por el doctor japonés Mikao Usui, a principios de los 1900's.  El Reiki es una forma de sanación energética que utiliza la imposición de las manos, justo encima del cuerpo o ligeramente sobre el cuerpo. La palabra Reiki proviene del sánscrito y significa energía universal (Rei) y energía vital (Ki). La práctica de Reiki asume que el practicante tiene una presencia meditativa y permite que la energía fluya hacia donde el paciente la necesita (VanderVaart et al., 2009).

El Reiki es ampliamente utilizado para aliviar el dolor, especialmente el dolor postoperatorio, para reducir la ansiedad y la depresión.  Aunque la investigación empírica sobre la eficacia de estas terapias es relativamente reciente, existe evidencia que sugiere que el Reiki, como terapia energética, aumenta la relajación y puede ser efectivo para reducir el dolor y la ansiedad (Thrane y Cohen, 2013; VanderVaart et al., 2009).

Los practicantes de Reiki pasan por un proceso de aprendizaje en tres niveles, aunque a veces el tercer nivel se puede dividir en dos partes.  En el Nivel 1 de Reiki, el maestro ayuda al practicante a recuperar las habilidades curativas naturales del cuerpo; en el Nivel 2 se enseña la comprensión del flujo energético; y el Nivel 3, el nivel del Maestro, se enfoca en el desarrollo interno y en el desarrollo de la conciencia espiritual, así como en el desarrollo de las habilidades necesarias para enseñar este trabajo a otros estudiantes de Reiki.  Además, el proceso de sintonización o iniciación del practicante permite que la energía de Reiki fluya hacia el paciente (VanderVaart et al., 2009).

El Reiki es practicado en reconocidos entornos clínicos, hospitales y en centros de bienestar en Estados Unidos, el Reino Unido y el mundo.  Pamela Miles (2017) menciona algunos hospitales en los Estados Unidos donde se ofrecen terapias de Reiki: Memorial Sloan Kettering Cancer Center, NY-Presbyterian Hospital de la Universidad de Columbia, Yale New Haven Hospital, Dana-Farber/Harvard Cancer Center, Abrasion Cancer Center de la Universidad de Pennsylvania, John Hopkins Hospital and Health System, George Washington University Hospital, M.D. Anderson Cancer Center y el California Pacific Medical Center.



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    Autora

    Ivonne del C. Díaz
    Catedrática de Economía
    UPR-RUM


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